Las costras auténticas muestran gradientes, cementaciones y microfósiles compatibles con entornos específicos. En aplicaciones artificiales se observan capas homogéneas, penetraciones improbables en grietas recientes y reacciones incompletas. Micro-FTIR, SEM y análisis de solubilidad comprueban continuidad entre superficie, firma y cavidades. Un resultado convincente se apoya en mapas químicos correlativos y en la ausencia de interrupciones bruscas alrededor de los trazos.
Bordes de base, asas y vertederas cuentan historias de contacto, fricción y torsión. Si la firma luce prístina donde debería haber rozamiento, hay alerta. Las huellas de apoyo repiten radios, arrastres y pulidos típicos que sincronizan con el resto del cuerpo. Considera microabrasiones, brillos orientados y tierras compactadas, integrando una lectura funcional que complemente lo estilístico y lo químico.